Al vuelo

Hace mucho que no ponía nada por aquí. Por ninguna razón en concreto. Mitad vagancia, mitad felicidad, mitad olvido. Sí, mis cosas tienen tres mitades, rebosan rebozadas en entelequias y oxímorones. También es porque entre lo que escribo en Twitter y Gencomics y lo que hablo en Del Sofá a la Cocina y El Noveno Podcast, me quedo a gusto. Ya incluso es raro que ponga cosas elaboradas en Freak´s City. Pero bueno, como siempre, no sé qué hago dando explicaciones, que los blogs son para que cada uno se los folle cuando quiera, ¿no? Mira, se me acaba de ocurrir un poema ahora mismo. Tengo al lado de Valen dormida, tan bella ella y me ha inspirado. Qué creepy sueno.

Cuando duermes cultivo, macero.
No muero porque sigues ahí, como siempre.
Cuando duermo sueño, alivio, deseo.
No muero porque estás ahí, como siempre.
Cuando te haces pequeña en el pasillo
y se abren las puertas lejanas, auguro, planeo, ansío.
Con cada paso, oigo un tic y un tac y espero.
Con cada mirada atrás, sonrío y lloro.
Con cada latido sobrante, acelero y no llego.
Con cada aliento, me lleno y lo consigo.
No corras más, no te muevas dentro,
siempre fabulando historias con las que romper
y sudando innecesariamente, gratis y fácil.
Quédate donde estás, si no me muevo.
Ándame detrás, mándame sin respeto,
que yo aguantaré todo.
Todo.
Y más.

Ahí, sin pensar, sin repasar, sin retocar. Bruto, inocente, sincero y, por supuesto, malo, pero verdadero.
Si queréis, contadme algo, así los comentarios no se parecerán tanto a eso de "entonces, ¿cuál es el disolvente universal?". Ahora, si es eso lo que queréis, yo os respondo: es el Osmio. Espero que no haya ningún comentario diciéndome que eso no es verdad. Os mato.

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