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La mujer que murió en la hora de París

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[Cuando estuve en Barranquilla, la madre de Valen nos contó una historia de una amiga suya que había estado en París y, cuando volvió a Colombia, no cambió la hora para poder sacar el tema de que había estado allí todo lo humanamente posible. Por un lado, la historia me pareció extremadamente graciosa y, por otro, extrañamente poética. Al final, en vez de una comedia, la historia sacó esto de mí.]

No había cambiado su reloj de hora tras volver de París.
En su muñeca, su corazón palpitaba horas antes, siempre adelantado.
Pasaron los años costeños y ella siempre estaba delante,
viendo el tiempo venir.
Las agujas avanzaban igual, inevitables,
pero hacía horas que lo sabía.
Aún seguía en su huso sin pisarlo,
como si su cuerpo fuera solo un avatar
de su verdadera persona.
El calor y el sol radiante desconcertaban
porque sentía la brisa fría de los Campos Elíseos
acariciando su cara, moviendo su vestido.
Las nubes cubrían con convicción
los cielos de otoño de Barranquilla,
siempre horas antes,
siempre en una terraza frente al Sena.
Y el día llegó antes a su mente.
Por una vez, quiso volver.
Por última vez, quiso limpiar
el sudor de su frente
y mirar al cielo de Colombia,
dejar atrás los adoquines parisinos,
y tener solo unas horas más
para sentarse frente al ventilador
y ver cómo secaba sus lágrimas.

Al vuelo

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Hace mucho que no ponía nada por aquí. Por ninguna razón en concreto. Mitad vagancia, mitad felicidad, mitad olvido. Sí, mis cosas tienen tres mitades, rebosan rebozadas en entelequias y oxímorones. También es porque entre lo que escribo en Twitter y Gencomics y lo que hablo en Del Sofá a la Cocina y El Noveno Podcast, me quedo a gusto. Ya incluso es raro que ponga cosas elaboradas en Freak´s City. Pero bueno, como siempre, no sé qué hago dando explicaciones, que los blogs son para que cada uno se los folle cuando quiera, ¿no? Mira, se me acaba de ocurrir un poema ahora mismo. Tengo al lado de Valen dormida, tan bella ella y me ha inspirado. Qué creepy sueno.

Cuando duermes cultivo, macero.
No muero porque sigues ahí, como siempre.
Cuando duermo sueño, alivio, deseo.
No muero porque estás ahí, como siempre.
Cuando te haces pequeña en el pasillo
y se abren las puertas lejanas, auguro, planeo, ansío.
Con cada paso, oigo un tic y un tac y espero.
Con cada mirada atrás, sonrío y lloro.
Con cada latido sobrante, acelero y no llego.
Con cada aliento, me lleno y lo consigo.
No corras más, no te muevas dentro,
siempre fabulando historias con las que romper
y sudando innecesariamente, gratis y fácil.
Quédate donde estás, si no me muevo.
Ándame detrás, mándame sin respeto,
que yo aguantaré todo.
Todo.
Y más.

Ahí, sin pensar, sin repasar, sin retocar. Bruto, inocente, sincero y, por supuesto, malo, pero verdadero.
Si queréis, contadme algo, así los comentarios no se parecerán tanto a eso de "entonces, ¿cuál es el disolvente universal?". Ahora, si es eso lo que queréis, yo os respondo: es el Osmio. Espero que no haya ningún comentario diciéndome que eso no es verdad. Os mato.

Lejos. Cerca.

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Tu sonrisa viaja sin proponérselo allá donde yo esté
a través de tus palabras y de tu voz.
A veces trato de hacerte llegar un mensaje
tan acelerado, como si te tuviese en frente
tan excitado, como si te pudiera tocar de verdad.
Yo no sé qué es lo que será
pero algo me has hecho dentro.
Te llevaste mis escombros
y ahora todo vuelve a brotar
entre piezas de metal gastado.
Me limpiaste las arterias
y mis latidos vuelven a sonar
como si tuviera otro corazón más.

Tu sonrisa viaja sin proponérselo allá donde yo esté
me la encuentro en mis sueños y el despertar es mi terror.
Fabrico imágenes en movimiento con recortes estáticos
pero quiero capturar más momentos en para mi álbum.
Quiero cerrar los ojos y que te muevas grácil
y fluida, como una ráfaga de viento.
Quiero poder recordar momentos eternamente
y reproducirlos en un bucle infinito para mí.

Tu sonrisa viaja... ¿cuándo se va a quedar aquí?

Borradores

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Es curioso, me pasa lo mismo en Freak´s City, cuando le das a ver qué borradores tienes por ahí perdidos y piensas que no vas a encontrar nada... pero te encuentras algo. Si escribo esto es porque me ha hecho gracia ver qué borradores tenía en este blog. Concretamente, tenía 3 posts preparados para ser publicados. Miento, tenía tres ideas de posts, están sin acabar o sin empezar, y son de hace casi 3 años. La leche. Os los enseño, que aquí no tenemos secretos (y tampoco los leería casi nadie), y a estas alturas ya no los voy a continuar:


1. Lo sé, lo dejo todo a medias, y en este caso, se ve que hasta quería seguir... pero bueno, yo soy así, todo a trozos, a ráfagas "de genialidad" :P

Me estás leyendo el pensamiento (II)

1ª Parte

Era un día cualquiera. Y cuando digo un día cualquiera, me refiero a que era un día de mierda, un día como todos, pero como todos los malos que estaba teniendo últimamente. Salía de casa para ir a comprar el pan, cuando me di cuenta de que me había olvidado el dinero en casa, por lo que subí de nuevo. En el ascensor, coincidí con una vecina.
- Hola.
- Hola.
La charla con un vecino en el ascensor era como cháchara con resorte que salía al cruzar un espacio cerrado con cualquiera, carente de todo sentido e intimidad. Pero eso estaba a punto de cambiar. Mientras subíamos, la vecina no me dijo nada en absoluto y, cuando llegamos a su piso, nos despedimos. En ese momento yo escuché algo. "Ya era hora de que llegáramos".
- ¿Perdone, qué ha dicho?
- Nada, no he dicho nada.
- Vale, vale, pensaba...
- No he dicho nada.
- De acuerdo.
Todo esto, sin dejar de sujetar la puerta del ascensor para que no sé cerrara. No lo sabía, pero esa fue la primera vez que le leía la mente a alguien.


2. Parece ser que me pareció interesante un artículo y, puesto que ya había hablado de ello otra vez (de hecho, dos), pues nada, iba a volver a repetir (sí, lo único que tenía hecho era copiar la dirección del artículo :P).

El mito de la monogamia

http://www.eduardpunset.es/blog/?p=158


3. Este post no tenía título puesto (en estos casos, suelo ponerlo al final), y veo que quería expresar algo, no sé a santo de qué o de quién, pero ahí queda ese medio, o ni medio, poema.

- Sin Título -

Se me mojan los labios de sólo pensar que voy a estar contigo
Me crepita el alma de sólo pensar que vas a ser mi abrigo
Ven, acércate, escucha lo que te digo
No puedo pasar otro día sin ser más que un amigo.

Le canto al aire mis ansias y mis deseos

Síndrome de abstinencia

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Ya no me quedan fresas en casa
y tu perfume se desvanece poco a poco.
Ya sólo me quedan frases en papel
y mis recuerdos para disfrutar de ti.
Camino por los pasillos frío, helado,
sintiendo que tu calor me hacía volar.
Camino por mis sueños feliz, alelado,
pero despierto y no estás a mi lado.

Y ahora que te he tenido cerca
y me he podido perder en tus virtudes
y ahora que te he podido abrazar
y dormirme en tu lento parpadeo
sólo puedo imaginarme otro día más
para respirar sobre tu piel
sólo puedo consolarme sabiendo
que podré verte sobre mis pies
acercándote a mí un poco más
para quererte aunque sólo sea un poco
regalándote mi ser
para que hagas, siempre, lo que quieras con él.

Love shadows

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Temblores dirigidos hacia mi alma
Surgen cada día que me veo sin ti
Como eventos sísmicos haciendo autostop.

Y si la oscuridad de tu amor no me abraza
Un poco cada día, me siento perdido
Como un impulso sin dirección ni meta.

Minuto a minuto muero otro más
Sino leo ni escucho tus palabras
Sino siento que sigues ahí.

Y sé que estás presente
Pero si yo no puedo verte
Es lo mismo que no tener nada.

Canto canciones al aire en solitario
Que rebotan en las paredes
Y vuelven a mí como salieron.

Ansío la calidez de tu abrazo
Que me mantiene caliente
Y me recuerda que puedo amar.

Basta ya de abandonarme sin querer
No dejaré que los hados tengan voto
Ni voz, porque es la tuya
la que me tiene que mecer.

Over and Out

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Tus palabras danzan felices por el cable
acarician, tocan, besan y me pellizcan.
Cada día es una aventura y una bofetada
una sensación preciosa que quiero guardar.
Ya no leo más lo que me escribes
tus palabras entran dentro de mí sin intermediarios
como impulsos que no puedo contener.
El juego no puede se parar ni detener
pero está bien atado y conoce las reglas
como un buen animal de compañía.
Y aunque a veces se vuelva más felino
al final vuelve a su cajita de arena
esparce granos de sueños prohibidos
y descansa a nuestros pies satisfecho.
¿Quieres más palabras de mí hada lejana?
¿Quieres que sigan nuestros pensamientos
danzando felices entre nosotros?
No podría pedirle más a este mundo ecléctico
abarrotado de excesos y palabras de falsedad.
Descansa y sueña más palabras para lanzarme.
Vive y tráeme un pedazo de tu mundo
para que lo disfrute contigo.
Acompáñame un rato en este viaje
mientras miro por esta ventana luminosa
cada día más brillante por ti
y deja que cantemos un poco más
que casi estamos al final.

Desde la ventana

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Estaba mirando la libreta en la que escribo cosas que se me van ocurriendo y me he dado cuenta de que tengo dos poemas ambos escritos mientras miraba por la ventana de casa. Me ha parecido curioso, así que aquí los dejo. El primero es sobre los estudiantes que llegan a Salamanca en otoño y el segundo (que tiene rima y tal) iba a ser un poema sobre una noche de mal tiempo pero, por alguna razón, apareció un borracho en escena y no termina muy bien. No todos los días te matan en un poema.

I

Las hojas caen.
Las calles bullen
empapadas de sangre nueva.

Sus casas ala espalda
arrastrando lo innecesario
desde el que fue su hogar.

Baten las alas los polluelos
y sus madres los buscan
en el cielo nocturno
pero se alejan para siempre.

Forman parte de inmensos rebaños
y sólo unos pocos se atreven a mirar
sólo unos pocos buscan
lo que será su verdad.

Y yo miro al pasado viejo
agotado de imaginar
desde la ventana de mi casa
añorando mi hogar.


II

Los árboles bailan en la noche
mientras la lluvia coquetea con salir
y casi todo duerme:
mal día para morir.

Saltan los charcos a las aceras
sobre las que camina borracho
sin enterrarse de nada:
solamente era un muchacho.

Y con la corriente cuesta abajo
caminaba una figura oscura
siguiendo al desafortunado
que su último trago apura.

Es tan tarde que ya es pronto
pero el sol no está por la labor
y el borracho se tropieza
buscando su encendedor.

Y mientras está en el suelo lamenta
pero se enciende su perdición
mientras la figura le apunta
con el extremo de su bastón.

"Levántate y anda, pobre insensato
ven conmigo a tu nuevo hogar
apaga pronto el cigarrillo
que no lo vas a necesitar".

Y cuando los primeros rayos se atreven
a asomar por un balcón
nuestro borracho ya ha conocido
a la dama de su perdición.

A mis amigos

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Encerrados en un ascensor
tratando de mirar las cosas de otro modo
buscando drogas sin pudor
nadie se imagina una vida peor.

Arrodillados sobre el asfalto
pensando en muerte y perdición
esperando ayuda en un salto
nadie se imagina una vida peor.

Sentados sobre plástico blando
cubriendo la nieve con alcohol
sabiendo que no hay cambio posible de bando
nadie se imagina una vida mejor.

Haciendo dedo en dirección opuesta
al centro de la diversión
dejando de oír vuestra orquesta.
Nadie se imagina una vida peor.
Nadie se imagina una vida peor.

Y si te dicen que te vayas corriendo
que esos chicos, madre mía
van a recibir, lo están pidiendo.
Corre e imagina una vida mejor.
Corre e imagina una vida mejor.

Y si te dicen, vuela alto, no escuches
ten en cuenta: estamos vivos
y viviendo te haces daño, pisas suelo
lloras, amas, tienes duelos.
No existe para mí una vida mejor.
No existe para mí una vida mejor.

Siempre tendremos alguien que salga corriendo
cuando nos metemos en problemas
alguien que se siga riendo
cuando se vaya la luz de nuestro emblema.

Y no existe para mí una vida mejor
que aquella que vives y de la que rajas
por más que lo pienses de estas pajas
siempre podremos hacer algo para el calor.

Sé que huimos de lo inevitable a veces
pero hay aún en el mar peces
aunque sean sólo simples imágenes
de lo que fuimos algún día.

No pretendemos quedarnos en el pasado
sólo mejorar la experiencia
y conseguir que antes de estar cansados
nos aplauda la concurrencia.

Y si en el proceso nos vamos bajando del carrusel
y, uno a uno, abandonamos el barco
es ley de vida, no os asustéis
que para entonces, ya habrá alguien más al mando.

Pero antes de decir adiós
siempre habrá una penúltima
porque nunca será el final
no que nosotros sepamos
hasta que llegue y miremos atrás
a todo lo que hemos atesorado
hasta que miremos un día una hoguera
recordemos nuestro pasado
y de forma imperceptible
lloremos por lo recordado.

¡Oh Capitán! ¡Mi Capitán!

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Seguro que os suena el título del poema que os voy a dejar aquí, porque es un poema famoso y referenciado/homenajeado en multitud de ocasiones. Es de Walt Whitman, concretamente de su más famosa obra, Leaves of Grass (Hojas de hierba), que podéis leer completa en versión original aquí.

1
O CAPTAIN! my Captain! our fearful trip is done;
The ship has weather’d every rack, the prize we sought is won;
The port is near, the bells I hear, the people all exulting,
While follow eyes the steady keel, the vessel grim and daring:
But O heart! heart! heart!
O the bleeding drops of red,
Where on the deck my Captain lies,
Fallen cold and dead.

2
O Captain! my Captain! rise up and hear the bells;
Rise up—for you the flag is flung—for you the bugle trills;
For you bouquets and ribbon’d wreaths—for you the shores a-crowding;
For you they call, the swaying mass, their eager faces turning;
Here Captain! dear father!
This arm beneath your head;
It is some dream that on the deck,
You’ve fallen cold and dead.

3
My Captain does not answer, his lips are pale and still;
My father does not feel my arm, he has no pulse nor will;
The ship is anchor’d safe and sound, its voyage closed and done;
From fearful trip, the victor ship, comes in with object won;
Exult, O shores, and ring, O bells!
But I, with mournful tread,
Walk the deck my Captain lies,
Fallen cold and dead.

Y en su versión traducida:

1
¡Oh Capitán! ¡Mi capitán! Nuestro espantoso viaje ha concluido;
El barco ha enfrentado cada tormento, el premio que buscamos fue ganado;
El puerto está cerca, las campanas oigo, toda la gente regocijada,
Mientras los ojos siguen la firme quilla de la severa y osada nave:
Pero ¡oh corazón! ¡Corazón! ¡Corazón!
Oh las sangrantes gotas rojas,
Cuando en la cubierta yace mi Capitán
Caído, frío y muerto.

2
¡Oh Capitán! ¡Mi capitán! Levántate y escucha las campanas;
Levántate —por ti se ha arriado la bandera— por ti trinan los clarines;
Por ti ramos y coronas con cintas— por ti una multitud en las riberas;
Por ti ellos claman, el oscilante gentío, sus ansiosos rostros a ti se vuelven;
¡Arriba Capitán! ¡Querido padre!
Este brazo bajo tu cabeza;
Es tan sólo un sueño aquél en la cubierta,
Tú has caído frío y muerto.

3
Mi Capitán no responde, sus labios están pálidos y quietos;
Mi padre no siente mi brazo, no tiene pulso ni voluntad;
El barco se encuentra anclado sano y salvo, su viaje concluido y terminado;
De una horrorosa travesía, el barco vencedor, viene con un objeto conquistado;
¡Regocíjense, oh riberas y repiquen, oh campanas!
Pero yo, con lúgubre andar
Camino la cubierta donde yace mi Capitán,
Caído, frío y muerto.

Lo que no quiero

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No sé qué quiero pero sé lo que no quiero
sé lo que no quiero y no lo puedo evitar
puedo seguir escapando y aún lo estoy pensando
lo estoy pensando pero estoy cansado de pensar.

Andrés Calamaro, Donde Manda Marinero (Alta Suciedad)

Lagunas

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Grandes lagos se cruzan en mi camino hacia la verdad.
Yo me zambullo aunque duela, porque duele, y recuerdo.
Al principio sólo escuece, pero luego, en la mitad
cuando no hay tierra a la que escapar
me hundo en vergüenza y pena por el olvido.

Grandes lagos se cruzan en mi camino a la verdad.
Yo paso varios nadando lentamente
y cuando no puedo más, y mi mente está helada
dejo de caminar y me quedo en la orilla caliente.
Ya no me importa conocerla, ni saber cómo es,
sólo quiero sobrevivir ignorante
bloqueando mis recuerdos para ser feliz.

Cuando estás lejos...

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Siento cosas extrañas.
Quizás una bocanada de aire fresco
me conmueva las entrañas si salgo a pasear.
O quizá no.
Me siento mirando a una pared blanca
que se vuelve negra y prefiero acurrucarme en la cama.
Siento frío.
Las noches pasan y llegan los días, pero son igual de solitarios.
Los días pasan y llegan las noches, pero son igual de fríos.
Y si sentirte allí o es como hacerlo aquí
qué demonios, eso ya lo sabía antes:
no hacía falta que estuviéramos separados.
O quizás sí.
Y necesite sentir de verdad estar solo
para poder sentir de verdad lo que no lo es.
Pero no es así, porque ya lo sé, vuelve:
no quiero tenerte lejos más.

[La imagen es de este blog, pero no sé si es suya o no]

La inspiración llega en los momentos más inoportunos

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Hace ya un tiempo, después de aparcar el coche en el garaje, me dirigí al ascensor y empecé a tararear una musiquilla que no me sonaba de nada. Mientras esperaba al ascensor, me inventé una especie de estrofa y la empecé a cantar:
Se me mojan los labios de sólo pensar que voy a estar contigo
Me crepita el alma de sólo pensar que vas a ser mi abrigo
Ven, acércate, escucha lo que te digo
No puedo pasar otro día sin ser más que un amigo.
El caso es que no es que fuera muy buena, pero me jode mucho cuando se me ocurren cosas y no puedo apuntarlas en algún sitio, así que seguí cantándola mientras subía a casa, para llegar arriba y apuntar "mi obra". Mientras subía no hacían más que ocurrírseme estrofas nuevas, pero no quería llegar y no acordarme de de nada, así que las rechazaba y volvía a la primera, la original, la que salió de repente, la que no intenté inventarme de manera artificial. Al final, llegué a mi habitación, lo escribí, lo pasé al ordenador y no me gustó mucho: sin música no tenía tanta gracia y, ésta, yo no sé escribirla.

Volviendo a eso inventar artificialmente, lo que quiero decir es que, de vez en cuando, me siento frente a un papel o un ordenador y me propongo escribir algo pero nunca o casi nunca sale nada que merezca la pena. Sin embargo, cuando estaba estudiando, se me ocurrían mil cosas, igual que cuando no tengo donde escribirlo, o cuando estaba en clase. Lo que yo digo, que la inspiración llega en los momentos más inoportunos.

Poema para mi madre (II)

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Esta vez en el Día de la Madre (el otro fue por su cumpleaños el año pasado):

Como un mecánico que arregla los engranajes
que creen que pueden rodar eternamente
y desde el principio sin ayuda.
Como un pintor que pinta cuadros rebeldes
que no creen que pueden pintarse solos
y descolgarse de sus paredes cuando quieran.
Como una novia en una boda sin novio
que no espera que nadie llegue
pero sigue estando ahí.

Sin que nos azotes las conciencias
y nos recuerdes que nos dejamos
siempre en casa el sombrero
no podríamos ser quien somos
ni fingir que lo podemos todo
como solitarios engranajes pintados sobre la pared.

Tratamos de abrirnos camino hacia un futuro
en el que sabemos que todo no será igual
que todo puede cambiar y lo hará.
Sólo podemos ponernos los pies cada día para seguir
porque sabemos que siempre estarás allí, lejos
dentro de mucho tiempo.

Y aunque no podamos soportar la verdad
ni que nos levantes del colchón cada mañana
con promesas de que no habrá comodidad
y nos añadas tareas hercúleas a nuestra cesta de la compra
que, realmente, no nos tenían que costar,
siempre estaremos seguros de que podremos sentirlo
que siempre estará ahí, por mucho que corramos
y que nunca nos faltará su aliento, que es el tuyo...